Imaginemos un bebé precioso al que le damos de comer, lo vestimos, le cambiamos el pañal lo duchamos y aseamos…seguro que a la mayoría se os ha dibujado una sonrisa y se os ha puestos cara de tontos.
Ahora vamos a imaginar una persona mayor a la que tenemos que dar de comer, vestir, cambiar el pañal y asear… ¿ya no se dibuja la misma sonrisa eh? No hace falta que disimules, al pensar en esto a muchos habréis sentido pena (en el mejor de los casos) y incluso asco (en algún extremo radical). No intentes disimular ahora ni te sientas mal por ello. Esto precisamente es fruto del edadismo.
Pero vamos a empezar por el principio que es intentar definir que es eso de edadismo… (vaya palabro) . Lo primero que tenéis que saber es que si os dirigís al diccionario no lo vais a encontrar, así que deberéis fiaros de lo que os cuente (o dirigiros a Wikipedia… sabe de todo.) ; aunque es verdad que más que saber lo que es lo que se pretende es que reflexionéis en mayor o menor medida al respecto.
El edadismo hablando claro, es la discriminación por motivos de edad; lo que se escenifica en discriminar a las personas mayores. Retomando el ejemplo anterior, un lindo bebé que no ha hecho nada en su vida lo agasajamos de cuidados y cariño; por supervivencia de la especie está claro. Mientras que un mayor, el cuál a trabajado toda su vida (una vida que por cierto y dadas las circunstancias culturales no ha sido fácil) y el cual seguramente ha sufrido en innumerables ocasiones para darte lo mejor y el que por gratitud deberíamos dedicarle todos nuestros esfuerzos ; este nos causa pena, rechazo, carga… No se activa la supervivencia aquí, y yo me pregunto ¿No es el raciocinio lo que nos ha hecho sobrevivir como especie hasta ahora? ¿No somos capaces de ver que la gratitud debería ser un pilar fundamental de nuestra existencia?
Mira yo cuando trato estos temas siempre digo lo mismo y es que todos aspiramos a llegar a ser mayores, así que como tratemos a nuestros mayores hoy será el reflejo de cómo nos tratará la sociedad el día de mañana.
Para poder desmitificar algunos conceptos, primero que nada hemos de saber que no todos envejecemos igual, de hecho cada persona tiene su propio envejecimiento que estará determinado por factores ambientales, rutinas, consumo…Además también debemos saber (y así nos lo indican los teóricos del ciclo evolutivo) que el envejecimiento es una etapa más en el ciclo vital donde se tienen pérdidas pero también ganancias (¿o es que me negaréis que de la infancia a la adolescencia no perdemos facultades como por ejemplo la capacidad de jugar y ganamos otra como es la fuerza o el conocimiento?); por tanto ya tenemos dos claves del envejecimiento: es único en cada persona y no difiere en esencia de otras etapas del ciclo vital. Sí, ya sé que te estarás preguntando ¿qué ganamos con el envejecimiento? Pues muy sencillo, el envejecimiento es una etapa de consolidación de todo lo vivido, de orgullo, de satisfacción…en definitiva de autorrealización que según Maslow (un hombre que hizo una pirámide y habló de las necesidades humanas y de su importancia) es la cúspide de las necesidades de las personas (por debajo estarían las básicas como comer, las de filiación incluso las de reconocimiento…) así que es fácil poder pensar que durante el envejecimiento es cuando realmente podríamos tener cubiertas todas nuestras necesidades y por tanto, ser realmente felices y completos. Pero claro, como tenemos una noción bastante negativa de esta etapa esto no acaba pasando.
¿Qué podemos hacer entonces?
Es complicado hacer indicaciones generales cuando hay tantos tipos de envejecimiento (uno por cada persona, imaginad) así que los agruparemos en los tres grandes tipos de envejecimiento:
- El envejecimiento normal , que es aquel que cursa según lo esperado
- El envejecimiento patológico, que es aquel que cursa con alguna enfermedad grave y que provoca dependencia
- El envejecimiento exitoso o óptimo que es aquel en el que la persona (y la sociedad, la cultura..) se involucra para conseguir que sea el mejor que pueda tenerse.
Como regla general deberíamos fomentar un envejecimiento exitoso, porque así tanto la persona mayor como la sociedad estarían involucrados en “envejecer mejor” y por tanto, en tener una visión positiva del envejecer y de las personas mayores (esos auténticos tesoros de conocimiento y de saber hacer)
Pero además, deberíamos dedicar todos los recursos necesarios para que aquellas personas que cursen con un envejecimiento con dependencia tengan la mejor calidad de vida (como lo hacemos en otras etapas de la vida…)
Como reflexión final…
Según el Instituto Nacional de Estadística en España, en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población. Los octogenarios llegarán a superar la cifra de cuatro millones. Un porcentaje verdaderamente considerable e influyente en muchos aspectos de nuestra sociedad (política, economía sanidad…), que no podemos tolerar que sea discriminada. Os aconsejo que os acerquéis a vuestros mayores (que si, que vale; que a veces nos pueden parecer cargantes) porque son auténticas fuentes de conocimiento, de saber hacer, de historias, de anécdotas, de vivencias…porque cada persona envejece de una forma DIFERENTE y eso las hace únicas en este aspecto. Porque además, somos seres racionales, y por gratitud debemos cuidar de quien nos cuidó a nosotros cuándo éramos más débiles y por el inmenso placer de reencontrarse y compartir de nuevo un espacio que igual habíamos olvidado que es importante cubrir.